martes, 1 de marzo de 2016

Despedida Tailandia. Vacaciones en Tokio. Hola Europa.

Holiiis! :) Empiezo por donde lo dejé… Vamos a ello, ¿no?


Febrero 2015:

¿Cómo te planteas el hecho de construir de nuevo todo aquello que has conseguido hasta ahora, en un lugar que desconoces, una lengua nueva, sin tu familia ni amigos?
Una de tantas fiestas
Mi vida en Tailandia era bastante buena, un nivel de vida medio-alto, un trabajo, muchos amigos, mi chico, una casa, buen clima… Los pilares básicos que una persona necesita para vivir.

Las cosas en Tailandia habían cambiado, ya no era ese sitio exótico al que llegué hace casi tres años. Conocía mejor Chiang Mai que las calles de Barcelona, policía por aquí, militares por allá… Se respiraba un aire de tensión y corrupción, mezclado con el miedo de los extranjeros a conducir sin carné, o a un teste de orina positivo en marihuana… Los bares y discotecas cada vez cerraban antes, o te veías sorprendido por “el cuerpo de seguridad” en pleno apogeo. Ya no hay 24 horas de fiesta loca, empezando por unos chupitos de tequila y acabando en un antro escondido en las callejuelas de la ciudad, con Tais hasta el culo de Sangsom*  y balbuceando palabras en español.
Fiesta de empresa

Llega ese momento en que necesitas a tu familia y amigos más cerca, como un retiro espiritual empapado de emociones, mimos, amor y cariño de los tuyos.
Su hubiera tenido que tomar la decisión yo sola, probablemente aún seguiría en Tailandia, soy de esas personas que les cuesta empezar de cero. Y por supuesto mi próximo destino no hubiera sido Alemania. De hecho, si por el año 2014, cuando conocí a René, me dicen que ahora mismo estamos dónde estamos, NI ME LO CREO. No porque no me gusten los alemanes, simplemente no me había planteado la vida con uno de ellos.

Bueno, la cuestión es que decidimos irnos de Tailandia (primer paso), él tiene una oportunidad de trabajar en Alemania (Dortmund), y yo no quiero volver a Barcelona de forma definitiva, todavía no estoy segura de que mi lugar “para siempre” en el mundo sea allí. 
Total que la conversación fue la siguiente:

R: We go to Barcelona.
L: Nein! We go to Germany, I don’t want to live in Barcelona yet.
R: But Germany is not like…
L: G E R M A N Y !!

Y así fue, pero hasta llegar aquí, a Alemania, han pasado tantas cosas… Muchos momentos de bajón, de plantearte si la decisión es la correcta, vuelos, distancia, muchísimas decisiones... Pero eso viene más adelante.
La cuestión es que la decisión la tomamos en Febrero, pero hasta Julio no llegamos a Europa, y es que por contrato, hay que dar al menos tres meses a la empresa para que puedan contratar a alguien en nuestra posición.


En BKK con mis chicos
Decidimos fecha, nos íbamos de Tailandia el día 30 de Junio de 2015. Una despedida con tiempo suficiente para prepararlo todo (esa es la teoría, la práctica no es la misma). No íbamos de Tailandia, pero en nuestro camino a Europa, haríamos un alto en Japón, Tokio, durante 5 días para despedir Asia, como se merece, A LO GRANDE.

Songkran
El tiempo pasa más rápido de lo que imaginábamos, la verdad, tuve más de tres meses para preparar la maleta, entre otras cosas, y me encuentro en casa a las tres de la madrugada, medio borracha por la despedida final, (cada fin de semana era una despedida) y aun me quedan cosas por empaquetar al “vacío” (un día os contaré el secreto de empaquetar al vacío), mientras sigo bebiendo birra con los ojos hinchados de tanto llorar.

Lloré todo el día. La gente me preguntaba: ¿por qué te vas entonces? Deja de llorar… Y lloraba porque sabía que hasta volver a vernos, pasaría probablemente muchísimo tiempo. Es de esas sensaciones vacías, lo más parecido a una pérdida, que jamás he experimentado. Lloré hasta cuando tuve que quitar las cosas de mi mesa, cuando eliminé el fondo de pantalla, o recogía mis cascos del escritorio. Aquella etapa de mi vida se estaba cerrando, con muchísima gente detrás, gente a la que quiero muchísimo y que volveré a ver en algún momento de mi vida, mi boda quizá. 
Fiesta de despedida
Tuve regalos muy emotivos, fotos, recuerdos… Así que al salir de la oficina, nos reunimos en el bar de la esquina y allí bebimos hasta que nos echaron, y bebimos tanto que se nos olvidó que al día siguiente volábamos a Bangkok (quien dice día, dice a las doce de la mañana).  Eran las cuatro y seguía intentando meter cosas en la maleta, entre sorbo y sorbo de Leo**



Pasadas las ocho y media, me había dormido, René seguía haciéndome la maleta (sí, a MI) y en dos horas venía la casera a recoger las llaves, devolver el depósito y llevarnos al aeropuerto, con destino BANGKOK, la última noche en Chiang Mai, la pasé borracha, disfrutando de los que me habían acompañado durante los dos últimos años de mi vida, riendo y llorando por dentro.




ADIÓS CHIANG MAI ADIÓS TAILANDIA GRACIAS POR TODO


Lau.


 #ZapatosTalla38