viernes, 11 de octubre de 2013

DESPEDIDA AGRIDULCE

Día siguiente... RESACA MÁXIMA!

13 de Abril del 2013, Bangkok...
En KhaoSan Rd.
¿Alguna vez habéis madrugado para beber? Si la respuestas es SÍ, bienvenidos al club de: "Los madrugadores bebedores".
Son las once de la mañana, ya estamos despiertos esperando a Víctor para preparar nuestro "mejunje".
Y es que un día fuimos a un parque de atracciones en Bankokg (Siam Park) y nos dieron un megahiperultraquilovaso que cabía dos litros de bebida, y aunque la idea principal era meter alcohol en las pistolas, la idea del pavo colgando del cuello como una cámara de fotos, era más ético.
Total, vodka más seven up y un poquito de redbull para matar el sabor de alcohol. Pistolas en mano, vaso colgando del cuello, chanclas y... AL ATAQUE!
Hoy es el día bueno, el gran día, y aunque lo de anoche estuvo genial, lo de hoy será mil veces mejor, a lo grande e incluso habrá alguna pérdida...
En KhaoSan Rd.
Llamámos a Rafa, un buen amigo que conocimos  a través de Luís, pero que se ha convertido en amigo nuestro también, total que el plan es ir a KhaoSan Rd., una calle muy turística de la ciudad, dónde normalmente van todos los backpakers y están los hoteles/hostales/albergues de low cost pero que es la "cuna" del Songkran.
KhaoSan Rd.
Estamos en la puerta de casa de Rafa, esperando a que baje para irnos, ha traído dos amigos más: Eriz y Carmelo (un italiano muy español peculiar). Antes de irnos para KhaoSan nos metemos en un 7/11 (es como el Opencor, si clicas en la palabra sabrás más), entramos para comprar unos cócteles ya preparados (Bacardi Breezer de fresa), de ahí un tuk-tuk y para KhaoSan.
KhaoSan Rd.
Si las expectativas eran buenas, la realidad superaba cualquier ficción imaginable en nuestras cabezas. Una vez allí, nada más bajar del tuk-tuk, ya empieza la batalla. Las calles llenas de vendedores ambulantes con todo tipo de cosas, pero lo que más predomina es agua. Y es que en el Songkran lo que se compra es agua, para poder rellenar las pistolas de agua. Es bastante barata, quizá una botella de litro, 0,50€. Los más pícaros, la venden helada, ya que la tienen en hielo, así en cuanto disparas al objetivo, en seguida se gira para verte la cara y devolverte la jugada.
Así estuvimos toda la mañana, bebiendo nuestro jarabe personalizado, disparando agua a todos, niños, mayores, jóvenes, padres, madres... Hasta vimos al alcalde de Bangkok, que se postró amablemente ante todos nosotros para ser objetivo de nuestros disparos. ¿Os imagináis a Rajoy saliendo a la calle y poder dispararle? Serían balas de plomo en vez de agua, y bien merecido que lo tiene.
Llegan las cinco de la tarde y por fin se levanta la restricción de vender alcohol (12:00-17:00), reponemos munición (alcohol y agua) y nos vamos para Route 66. Es un garito que hay en un polígono con más discotecas, pero sin duda es el sitio ideal para pasar el Songkran, además Rafa ha reservado mesa con más gente, así que pinta genial.
En Rout66
Yo en el cubo de agua
Entramos pagando consumición y después de veinte minutos dando vueltas, encontramos a nuestro amigo, y de nuevo empieza la fiesta. Black Label (whisky) con red bull, es la bebida del momento. También nos traen una caja de cocacola y de seven up, pero nosotros la usamos para jugar, agitarla y empapar a todo aquel que pase por allí.Y es que, llega un momento dónde ya no importa lo que se dispare o se tire, mientras sea líquido y no sólido, claro. También pagamos por un barril enorme con agua fría, y así poder recargar las pistolas.Y no sólo cumple su función, si no que además, ya pasadas unas horas se me ocurre meterme dentro del barril. Lógicamente entre que mido un metro y cincuenta y siete centímetros y que el barril es grande, necesito ayuda para meterme. Pero qué pasa? Pues que de mi cuello, aparte de colgar el cubo con bebida (que ya en aquel momento no se ni dónde estaba) también llevaba una bolsa de plástico que se cierra "herméticamente" dónde llevo mi iPhone 4, el dinero, las llaves de casa y algo más. Lo del cierre hermético es un timo, claro. Al meterme en el barril se me cuela agua dentro y... Ooohhhh, bye bye iPhone :( (por supuesto, yo no me entero de eso hasta el día siguiente).
La noche pasa tan rápido que a las doce, estamos increíblemente borrachos, mojados y cansados, que Cristian y yo decidimos irnos para casa. Es nuestro antepenúltimo día en el Reino.

Lo cierto es que, por una parte, estábamos muy felices, ya que una experiencia así no se vive todos los días, pero en el fondo, teníamos una espinita clavada, porque en tres días nuestra vida ya no sería lo mismo... O eso creíamos.

¿Qué puede pasar al día siguiente de un gran festival? Nada bueno...

Os lo cuento el lunes.

Gracias por leerme

Lau.









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