Perdón pero ayer tuve mucho trabajo y no puede escribir, así que... os lo cuento hoy.
-Apaga el despertador Cristian, estoy muerta...
-Son ya las tres de la tarde, y hemos de empezar a preparar las maletas, que nos vamos en dos días...
-Nooooooooooooo (lágrimas)
No tenemos intención de salir, hoy estamos muy resacosos, mi iPhone está metido en arroz para ver si resurge de sus cenizas, aunque tengo muuuuy pocas esperanzas, pero oye... ¡Qué me quiten lo bailao'!
Empezamos a preparar las maletas, empaquetar toda la ropa, cosas nuevas y viejas. Vamos que no tenemos espacio y habrá que hacer una criba a fondo.
Después de unas horas, ya no tenemos ganas de seguir, estamos realmente cansados.
Suena el móvil, Whatsapp, el grupo dónde estamos todos, van a salir hoy también por la tarde a Silom (una zona turística), no sabemos que hacer, pero al final nos convencen (vaaale vaaale somos muy blanditos) pero es que cómo nos vamos en dos días, queremos aprovechar el tiempo a tope.
Comemos, nos vestimos y vamos para allí.
Al bajar del metro, hay muchísima gente, y claro sólo bajar ya nos empapan. De camino, hasta encontrar a nuestros amigos nos cruzamos con infinidad de personas, dispuestas a disfrutar de los últimos días del festival.
Finalmente los encontramos y estamos en una callecita perpendicular al gentío, en la puerta de un hotel, con agua para nosotros y poquita gente, aunque la suficiente para disparar agua.
Mientras esperamos a que Luís llegue, acampamos delante de un 7 eleven, nos ponemos hasta el culo de beber Bacardi Breezer y de disparar a todo aquel que sale seco del establecimiento, incluso le rompemos las gafas a un japonés que sale de allí, sin querer claro, pero no paramos de reír.
Al rato, decidimos irnos a Soi Cowboy (la famosa calle de las putas), allí sin mucho éxito, esta todo más tranquilo que de costumbre, nos vamos para Ratchada soi 7 de nuevo, pero esta vez no vamos a Zaleng, vamos al primero garito que vemos, se llama Snop y tiene piscina hinchable y todo. Pasamos una noche de batallas, risas, bebida y sobre todo de buen rollo.
Cristian se mete en la piscina de bolas que hay justo en el podium del club, sin éxito, a los diez segundo viene un armario andante y lo echa.
Volvemos todos a dónde nuestras pistolas y se han puesto cuatro chicas guapísimas y con poca ropa al lado. Por supuesto éstos (los tíos) se ponen a babear y a hacer fotos, mientras tanto yo, me hago amiga del de seguridad, tan amiga que le convenzo para que se ponga mis monturas (sin cristales) y no paro de hacerme fotos con él...
A eso de las dos de la madrugada, Cristian y yo decidimos irnos, mañana es el último día que tenemos para acabar de arreglar todo lo que falta y hacer las maletas.
El día siguiente es un día de despedidas y llantos, pero... ¿Para siempre?
Mañana os cuento la macha del Reino y el destino... Todo cambia en cuestión de días, ¿no? U horas!
Lau.


Hola guapisima soy la Carol te escribo desde el blogg de mi madre, Me he pasado por aqui a ver tu blogg y me parece increiblemente bonito, como te expresas, las fotos, todas tus vivencias.... espero que sigas informandonos de tus experiencias porque aqui ya tienes una superfan jejej un besito muy fuerte.
ResponderEliminarGracias amore! Mil besos para las dos :)
ResponderEliminarQué gran domingo fue aquel... ¡qué añoranza!
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